... Entonces te detienes, meditas tu pasos, bloqueas tu ser, comienzas a sentir en latido imparable de tu corazón; sabes que mirar atrás sólo acrecentará el dolor y , sin embargo, rememoras tiempos pretéritos, sabiendo que ya nadie dirige el látigo con el que fustigas tu vida, diariamente, como recurriendo a una tortura sanadora.
A veces hay objetos, textos,etc. que llegan justo en el momento en que tu caída emocional no podía ser más vertiginosa, a veces incluso hay manos tendidas , sabias palabras.
A veces, sigues dándote cuenta cuando el silencio es tu aliado que tus alas siguen atadas con una fuerte venda a tus hombros.
Piensas, adviertes el dolor en todas sus formas, finalmente, llegas a la conclusión que tod@s portamos vendas invisibles, allá donde siendo caminantes la vida nos hizo sangrar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario