A fin de cuentas soy yo quién elige, y ahora elijo observar como la lluvia no cesa, darme tiempo para acostumbrarme a la oscuridad. Y, sobre todo, para volver a ser mariposa sin que la copiosidad de telas de arañas vuelvan a engancharme.
martes, 21 de mayo de 2013
EL YUGO DEL TIEMPO
Pensaba que consumías el fuego
para no herirte, para olvidarte.
Sabiendo que jugabas a perder
te arrojaste al vacío.
A pesar de que las palabras
brotaban aferradas a la pasión,
optamos por el silencio.
El silencio ,que lo dice todo
o nada
a veces, es tan atronador
como el ruido
de una desmedida tormenta.
Eso fuimos,un estrepitoso temporal
de sentimientos, de emociones.
A toda tempestad le llega su calma.
Pero, el tiempo puede convertirse
en un acaparador de malas artes,
en un remolino de malos recuerdos,
Eclosión de presentes que no suenan,
pasados llevados a cenizas,
sin fuego,
ni nadie que avive
brasas de rabia y dolor
El tiempo puede acabar
siendo ingrato,
destrozar a la oruga
que ansiaba la libertad
de convertirse en bella mariposa.
El tiempo que aguijonea las miserias
sin medida, sin cautela,
feroz tirano
que somete los sueños
a su yugo más letal.
MARTA MERINO LUENGO.
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